miércoles, 25 de febrero de 2009

Mi corazon todavia late.

El tiempo paso despues de todos estos accidentes y digamos que este fué uno de los ultimos encuentros del tipo "amoroso". Despues vendria el cambio. Yo estaba tranquilo, habia regresado con mi vieja esposa, la soledad, y dedicaba mi tiempo a los amigos. Pero un dia vi que habia un curso muy lindo para hacer en un facultad cercana, y fui a averiguar. Cuando lo decidi, me anote, y simplemente espere a que empezara. Estaba muy ansioso y fui el primero en llegar. El aula era como para 12 personas, y estaban todos apretados. Eran tres hileras de cuatro asientos individuales cada uno. Me sente en la primera fila, en el segundo asiento que estaba del lado de la pared. Despues fueron llegando mis compañeros, y se fueron sentando en diferentes lugares. Eran en total cinco, pero faltaba un alumno más, o mejor dicho, alumna. Piel blanca y suave, pelo bien negro, y liso. Le llegaba por los hombros, y se le veia genial. Ojos marrones, grandes, y pestañas hermosas. Una sonrisa de oreja a oreja, que mostraba unos dientes hermosos. Ella se sento a mi izquierda. Al principio, no le decia nada, simplemente me dedicaba a mirarla cuando ella no se daba cuenta. Pero al poco tiempo, empeze con mi vieja tactica de molestar. Y si, era la que servia, era la del exito. Chistes tontos y cortitos, salidas imprevistas. Todas cosas para hacerla reir. De a poco rompia ese hielo de primera impresion, a una velocidad impresionante. Tenia la habilidad de tomar muchisima cantidad de terreno en cuestion de minutos, y nunca fallaba. Al dia siguiente, la relacion ya era diferente. Ambos habiamos llegado temprano, y tuvimos tiempo para hablar. Asi siguieron pasando los dias y yo dominaba su cabeza por completo. Ese jueves a la noche tome la decicion, que al dia siguiente le diria lo que sentia por ella. Esperando el colectivo, le pedi si podiamos hablar. Accedió, y entonces, lo unico que le dije fue "Nesecito pedirte disculpas". Ella me pregunto el porqué, y al segundo, la tome de la cara, e intente darle un beso. Me esquivó, y apoyo su frente sobre mi menton. "Perdoname, pero estoy saliendo con alguien hace dos meses y no te lo habia dicho" fueron palabras que cambiaron el curso del momento. La tome de la cintura y hubo un silencio que pedia a gritos cosas que nadie entendia.
Lo más hermoso de todo esto fué que yo no estaba triste. Sentia que algo por dentro me habia vuelto a funcionar. Era el corazon. Todavia latia, y no era de piedra como yo pensaba. Qué hermoso era sentirse vivo otra vez! Fué el primer paso a la alegria.
A mi no me gustaban las despedidas. El jueves de la semana siguiente, estuve muy encima de ella, pero no le dije nada, simplemente... Hice como que mañana la iba a volver a ver. Era mentira. Me despedi de ella en secreto, sin que lo supiera, por que no queria sentirme mal. No queria saber que iba a ser la ultima vez que mirara esos ojos gigantes y bonitos. Qué mal que me puse ese ultimo jueves. Al dia siguiente, ella llego, como todos los dias. Descubrió que mi asiento estaba vacio, y me mando un mensaje para preguntarme donde estaba. Nunca respondi. A la semana hablamos, pero no en persona, y le dije que lo mejor seria distanciarnos. No iba a poder soportar el hecho de ser su amigo. Fue triste saber que en el fondo, por ese tiempo, habia sido el dueño de sus sueños. Ella desaparecio, y casi todo lo que habia de ella. Solamente me quedó una pua, para tocar la guitarra, de color negro. Su nombre: Malena.

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