miércoles, 25 de febrero de 2009

Toda historia tiene un comienzo.

Como olvidar ese año, 1998, donde iba a cuarto grado. Con mis nueve años cumplidos, ya hacia historia. En esa epoca de la escuela, me tocaron unas maestras que habian decidido hacer un cambio importante: Las mesas para sentarse iban a ser mixtas, y en ellas se iban a sentar "Varon-Mujer-Varon-Mujer". Las mesas eran exactamente para cuatro alumnos, y la verdad no me acuerdo cuantos eran nosotros en total. Lo que si recuerdo, era con quienes me sentaba. Un chico, delgado, alto, una niña rubia, y otra de pelo negro. Las mesas tenian forma de semicirculo, y cada un cuarto de mesa habia un fierro dividiendo los asientos. En la esquina izquierda, se sentaba este varon, que nunca tuvo una relacion del todo amistosa conmigo. A su lado, la niña rubia, a la que llamaremos "Isabel". A la derecha de ésta, estaba yo, y siguiente a mi, la niña de pelo negro, a la que llamaré "Monica".
Esta ultima nunca habia hablado conmigo. Pero de a poco y con el pasar de los dias, ella empezó a darse cuenta que era un chico especial. Inteligente, pero adorable a la vez. Yo la queria mucho.
Siempre hablabamos por telefono en las tardes. Pero nunca nos deciamos cosas lindas. Era como que nos cuidabamos. De acá en más las cosas se volvieron confusas, pero para cuando me di cuenta, eramos novios. Secreto, por que nadie lo sabia. Ese protectorado, de "vos me miras y haces todo solo conmigo", se sellaba todos los dias, antes de salir de la escuela, mientras todos acomodaban las mochilas. Ella me pedia que le tomara la mano, asi sea cinco segundos. Si, realmente era extraño. Pero hermoso, por que eramos chicos, y recien descubriamos lo que se sentia querer a otra persona. Era todo amor puro.
No recuerdo por qué, pero la deje. Nunca supe más nada.

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